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in América, México

Chichén Itzá, la ciudad del triple esplendor

  • 01/03/2020
  • By Alberto Romay
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Chichén Itzá, la ciudad del triple esplendor

Chichén Itzá es, tal vez, el complejo arqueológico más famoso y mejor cuidado de la cultura maya. Éste fue uno de los asentamientos más extensos del centro-norte de la península de Yucatán y, durante su periodo de mayor esplendor, fue la ciudad más poderosa de la región.

Pero Chichén Itzá es mucho más que la pirámide de Kukulcán, escogido como una de las 7 maravillas modernas, ya que esconde muchos edificios y secretos fascinantes. Cualquier momento es bueno para conocer este sitio, pero sobre todo durante los equinoccios de marzo y septiembre, cuando miles de personas vienen aquí a ver un efecto óptico increíble: las serpientes del Kukulcán bajando.

UN ASENTAMIENTO ENTRE CUATRO GRANDES FUENTES DE AGUA

La historia de los mayas es muy amplia y compleja. No se sabe mucho de sus orígenes y de por qué abandonaban una ciudad para marcharse a otra. Fin de una era, conquista, misterios… son muchos los motivos que se han dado, pero hay un porqué que tiene más adeptos: la comida. A falta de documentos que verifiquen la cuestión, se cree que los mayas se movían de una ciudad a otra cuando las tierras agrícolas se agotaban. Cabe recordar que no conocían la rueda ni el arado, ni tampoco tenían animales de tiro. Es por eso que lo que hicieron cobre mucha más importancia.

Este pueblo se desplazaba rumbo norte, desde Petén (Guatemala), buscando estas nuevas tierras fértiles. Así, entre el año 325 y el 550 llegarían a Chichén Itzá. Estos primeros pobladores, llamados por los arqueólogos itzáes, se asentaron cerca de cuatro grandes sumideros naturales, llamados cenotes, que proporcionaban agua abundante y pura durante todo el año.

Una vez encontrado el emplazamiento perfecto, lo tuvieron que despoblar de árboles para crear una enorme explanada completamente plana. En esta plaza central sería donde, en un futuro, se construirían los edificios más importantes y de la que partía una extensa red de calzadas. Además, Chichén Itzá está rodeada con una muralla de mampostería de 2 metros de altura por 1,90 de anchura, que muestra la importancia que tenía.

Una vez asentados, empezaron a desarrollar el comercio, en el que eran grandes expertos. Intercambiaban comida, materias primas propias de la región, vendías herramientas y artesanías los días de mercado y, durante las ceremonias religiosas, acudían a la ciudad otras tribus de todos los puntos de la península del Yucatán.

Templo de Kukulkán
Detalle del templete que corona la pirámide de Kukulkán. Vinicius Kern
EL DESARROLLO, LA GUERRA Y UN NUEVO CAUDILLO

La ciudad se fue desarrollando, pero poco tenía que ver con la que conocemos hoy en día. Aún así, cuando ya llevaban en ella 100 años, los itzáes la escogieron como su nueva capital. Durante ese período conoció un primer periodo de esplendor que se puede observar en algunos monumentos, de estilo puuc, como las Monjas, la Iglesia, Akab Dzib o el Chinchab Chob. Este estilo es previo al de la mayoría de los edificios de Chichén Itzá y su mayor ejemplo se puede encontrar en la ciudad de Uxmal, situada a poco más de 150 kilómetros al oeste.

La ciudad conoció muchos años de paz, lo que hizo que muchos de sus habitantes se dedicaran a otros menesteres que no fueran la guerra, sobre todo el comercio. Desde aquí se controlaron gran parte de los intercambios comerciales entre el Golfo de México y Centroamérica. Por eso mismo, no es de extrañar que, hacia finales del siglo X, el territorio cayera en manos de los guerrilleros toltecas, al mando de su caudillo Quetzalcóatl (Serpiente emplumada), nombre cuya traducción directa al maya es Kukulcán.

Pero en contra de lo que pueda parecer, en vez de desplazar una a la otra, lo que hicieron fue mezclarse. Así, a partir del año 969, empezaría una nueva era, la que los historiadores llaman posclásica. Con ella llegó el momento de mayor esplendor y un periodo de gran desarrollo constructivo.

EL ESPLENDOR ROTO POR UNA TRAICIÓN

Parte de realidad y parte de leyenda, Kukulkán logró acabar con las disputas locales que habían. Y, para ello no hay nada mejor que una alianza. A finales del siglo X se creó la Liga de Mayapán, una gran coalición maya que unía a las tres mayores ciudades, la mencionada Mayapán, Chichén Itzá y Uxmal. Además de estas había otras más pequeñas que se habían unido. Esta alianza logró tener bajo su control gran parte de la península de Yucatán.

Templo de los guerreros en Chichén Itzá
Templo de los guerreros. Michal Jarmoluk

Durante casi dos siglos de paz la ciudad llegó a su máximo esplendor. Es durante este periodo cuando se construyen los grandes edificios de la ciudad, se restauran y modifican algunos edificios antiguos y el comercio vive su apogeo.

 “En Chichénizá reinó un gran seños llamado Cuculcán, y que muestra ser esto verdad el edificio principal; y dicen que fue bien dispuesto y que no tenía mujer ni hijos; y que después de su vuelta fue tenido en México por uno de sus dioses y llamado Quetzalcóatl y que en Yucatán también lo tuvieron por dios”.

Fray Diego de Landa, misionero español y segundo obispo de la Archidiócesis de Yucatán entre 1572 y 1579

Pero a finales de siglo XII, el rapto de la esposa de un noble de Chichén Itzá desencadenó una guerra que acabó con la destrucción y saqueo de la capital por los señores de Mayapán. Al mando de este ejército estaba Hunac Ceel, quien no dudó en contratar mercenarios procedentes del norte para lograr destruirla. Los que lograron huir volvieron a Petén, en Guatemala, de donde habían venido sus antepasados.

DIVIDE Y VENCERÁS

Los señores de Mayapán dominaron con mano de hierro la región durante más de 200 años. Eran los amos del territorio y, bajo su dominio, Chichén Itzá perdió toda influencia política y económica. Pero todavía seguía siendo un importante centro religioso que atraía a bastantes peregrinos cada año. Pero estar bajo su yugo cada vez se hacía más difícil.

En el año 1441 hubo un alzamiento que logró derrotarlos. La caída de Mayapán provocó el fin del gobierno centralizado y el nacimiento de pequeños señoríos, muchos enemistados entre sí. Otra vez volvieron los tiempos de la guerra y los conflictos eran habituales. Pero las malas noticias nunca vienen solas y, así, a principios del siglo XVI, los españoles ponen pie en la península de Yucatán.

Éstos, aprovechando esa enemistad, lograron conquistar muchas de las regiones mayas. Para 1531, Francisco de Montejo, el fundador de la Mérida mexicana, reclamó Chichén Itzá para convertirlo en la capital del Yucatán español, pero una revuelta lo expulsó junto a su ejército. A pesar de una gran resistencia, el mejor equipamiento y armamento de los españoles hizo que la región cayera en su poder en 19 años. Para el año 1566, fray Diego de Landa ya describió a la ciudad como obsoleta en su libro Relación de las Cosas de Yucatán.

Observatorio astronómico de El caracol en Chichén Itzá
El Caracol es un edificio único en la arquitectura maya. Geoffrey
UNA CIUDAD EN RUINAS

Tuvieron que transcurrir casi tres siglos para que, en 1839, el presidente de los Estados Unidos enviara a John Lloyd Stephens como embajador especial para América Central.  Él, acompañado por Frederick Catherwood, que era arquitecto y dibujante, empezaron con los primeros trabajos arqueológicos de excavación y reconstrucción, que luego publicarían en un libro con detallados dibujos. En ellos se veían los restos de la ciudad cubiertos de bastante vegetación.

Hacia 1894, el millonario Edward Thompson, que había estudiado con detalle los libros de Stephens, se trasladó a Mérida para iniciar sus propias investigaciones. Una vez allí instalado, compró una gran hacienda que antes había pertenecido a Juan Sosa, en cuyo interior estaba Chichén Itzá. Sus excavaciones mostraron al mundo muchas piezas interesantes sobre el mundo maya, aunque la ciudad en si estaba en bastante mal estado de conservación.

No fue hasta 1926 que el gobierno mexicano expropió la hacienda de Thompson, que se había hecho de artefactos mayas y los había vendido de manera ilegal. Muchos de estos objetos los había extraído del cenote sagrado, de donde también recuperó muchos huesos humanos, la mayoría de niños.

Después de un largo litigio, en donde la hacienda incluso volvió a manos de los herederos de Thompson, el complejo arqueológico ahora está en manos estatales. Tras muchas reformas y una gran puesta en valor, el templo de Kukulcán es considerado una de las 7 maravillas de la actualidad y, Chichén Itzá, uno de los centros turísticos más importantes de México. Un nuevo periodo de esplendor que, esperemos, sea el más largo.

Templo de Kukulkan. Bhargava Marripati
By Alberto Romay, 01/03/2020 Aventurero por inquietud y escritor por placer. Viajar no solo es visitar un lugar, sino también conocer sus leyendas. Apasionado del marketing en mis tiempos libre
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Alberto Romay

Aventurero por inquietud y escritor por placer. Viajar no solo es visitar un lugar, sino también conocer sus leyendas. Apasionado del marketing en mis tiempos libre

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