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in Europa, Francia

Cementerio del Père Lachaise, cuando el descanso eterno se convierte en arte

  • 29/10/2019
  • By Alberto Romay
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Cementerio del Père Lachaise, cuando el descanso eterno se convierte en arte

En los tours normales, si te dicen que vas a visitar un cementerio, tratas de loco al guía. Pero si te dicen que vas a ir a visitar el cementerio de Pere Lachaise, la cosa cambia mucho. Éste, más que un cementerio, se puede considerar una obra de arte. No solo por lo esmerado de muchas de los nichos, sino también por la gran cantidad de personas famosas que han sido enterradas aquí.

UN VIAJE QUE LO CAMBIA TODO

La historia de este cementerio se remonta al siglo XII, cuando el terreno estaba sembrado de viñas que pertenecían a la iglesia. Años más tarde, ya en 1430, un comerciante adquirió las tierras y construyó aquí su majestuosa residencia pero que, ya en el siglo XVII, estos terrenos vuelven a manos de los jesuitas.  Entre ellos se encontraba François d’Aix de La Chaise (1624-1709), conocido como el Père la Chaise, que fue confesor del rey Luis XIV de Francia durante más de 30 años y del que toma el nombre.

Después de la revolución francesa, en 1803, y tras la expulsión de los jesuitas, el terreno pasa a manos de la ciudad. Es en esa época cuando se construye el cementerio. Se hace inspirado en el estilo de los jardines ingleses y que fue desarrollado por el arquitecto neoclásico Alexandre Théodore Brongniart. Un año más tarde, tres días después de que Napoleón se declarase Emperador de los Franceses, se hace la inauguración oficial.

Este cementerio posee una enorme extensión, de 44 hectáreas (para hacerse una idea, serían algo más de 44 campos de fútbol), que son su superficie actual. Esto es casi seis veces más grande que su tamaño original, cuando fue inaugurado, puesto que ha sido ampliado hasta en cinco ocasiones (1824, 1829, 1832, 1842 y 1850). Pero sus primeros años no pudieron ser más decadentes. Los parisinos mostraban recelosos a la hora de escogerlo, pues se encontraba fuera de la ciudad y en un barrio pobre. Así, en 1815 (11 años después de su apertura) se encontraban aquí dentro poco más de 2000 sepulturas en las 17 hectáreas que por aquel entonces contaba.

Pero dos años más tarde, para intentar dar un impulso a esta zona, se repatrian los cuerpos de dos enemigos en vida como La Fontaine y Moliere y el los amantes medievales por excelencia, que vivieron un amor imposible, Abelardo y Eloisa. Estos traslados dan una nueva visión de Père Lachaise entre la élite parisina y, así, en 1830 eran ya más de 33.000 tumbas las que había en sus terrenos.  Actualmente, cuenta con casi 70.000 tumbas, siendo considerado el espacio amurallado más grande de París.

En el momento de ser depositada en la sepultura común, ambos esposos extienden sus brazos para fundirse en un último y eterno abrazo

Epitáfio de la tumba de Abelardo y Eloisa

Hoy en día, y a pesar de la fama que tiene el cementerio, ser enterrado aquí está al alcance de muchos ya que, como no es indispensable poseer la nacionalidad francesa, solo hay que cumplir dos requisitos: El primero es pagar los cerca de 20.000 dólares que cuesta el  adquirir una concesión y, la segunda, y tal vez más importante, fallecer en la ciudad de París. Pero eso no significa que descansarás aquí para siempre ya que, con el paso de los años, se desentierran los cuerpos de aquellos que no tienen descendencia para dejar sitio a los nuevos ocupantes. Pero todo tiene excepciones y, en este caso, todas aquellas tumbas que poseen un gran valor artístico son salvadas.

UN CEMENTERIO FAMOSO ENTRE LOS FAMOSOS

La fama de este cementerio entre los fallecido en la ciudad de la luz, pues son muchos los intelectuales, artistas, escritores o cantantes que lo han escogido como lugar de eterno reposo. Pero entre todas, la que puede que más destaque, sea la de Jim Morrison, líder de The Doors, a pesar de ser una lápida muy sencilla.

Pero no está el solo ya que hay bastantes músicos y compositores que aquí descansan. Entre ellos, dos de las grandes voces femeninas del siglo XX, como fueron Edith Piaf y Maria Callas, y algunos de los grandes compositores de la historia como Chopin, Rossini o Bizet, el autor de Carmen, una la una de las óperas más conocidas de todos los tiempos.

Tumba de Chopin. Cementerio Pere Lachaise, París, Francia
Tumba de Chopin (Foto atribuida a Pixabay)

El mundo de la literatura no se iba a quedar atrás, pues son muchas las grandes y buenas “plumas” que aquí se congregan: Marcel Proust, Jean de la Fontaine, Cyrano de Bergerac, Collette, Apollinaire, Colette, Honoré de Balzac y una de las más buscadas, la de Oscar Wilde.

Respecto a la pintura, también hay grandes pintores enterrados aquí como Jacques Louis David, Camille Corot, Delacroix, Ingres, Modigliani, Seurat y Pissarro. Pero no podemos olvidarnos de la del director de cine Marcel Camus, el filósofo Auguste Comte, el escritor Marcel Proust o al que descifró la escritura jeroglífica gracias al estudio de la piedra Roxetta, Jean-François Champollion.

CURIOSIDADES

El Muro de los Comuneros es una de los nichos más famosos del cementerio. En él descansan los 147 comuneros fusilados y arrojados a una fosa común en este cementerio por las tropas de Adolphe Thiers, cuando este decidió aplastar a la comuna parisiense. En recuerdo a aquel episodio, se levanto este muro que comenzó a conocerse como el Muro de los Federados.

Los miles de fans de Jim Morrison homenajean al cantante pegando chicles en un árbol cercano a la tumba. Pero eso no es nada en comparación a años anteriores, ya que, en el pasado, eran muchos los que dejaban detalles que hubiera valorado más el artista, como botellas de Bourbon o cigarrillos de cannabis, entre otras sustancias.

Otro de los que no se libra de sus rituales es el escritor Oscar Wilde. A pesar de que murió arruinado, una admiradora  pagó su tumba y la mandó tallar al escultor Jacob Epstein en Londres, para llevada a París una vez estuviera acabada. Cuando la tumba no estaba protegida por un cristal, muchos de los lectores del genial escritor irlandés, le dejaban la marca roja de los labios marcada en ella. Ahora, aunque esa tradición no se ha perdido, se hace en un cristal que protege  la tumba por petición expresa de la familia del escritor. Pero no todo queda ahí, ya que esta tumba sufrió un ataque cuando dos señoras de pensamiento conservador arrancaron a la deidad alada sus grandes atributos sexuales con un paraguas, acto del que todavía no se ha repuesto.

Pero sin duda alguna, la que mayor curiosidad levanta es la Tumba de Victor Noir, un periodista que fue asesinado por Pierre Bonaparte tras un duelo. Pero, ¿qué la hace tan famosa? Pues por ser la más acariciada de París y, probablemente, de toda Europa. Y es así porque dicha estatua posee unos atributos masculinos bastante prominentes y que, a partir de la década de los 60, son muchas las solteras que se acercan a tocar sus partes íntimas ya que, se cree, prometen fertilidad y una vida sexual plena.

El ritual completo no solo consiste en tocar esa parte, que sería la última de todas, sino también hay que depositar una flor en el sombrero situado a la izquierda de la estatua, besar los labios del periodista y frotar sus pies.

By Alberto Romay, 29/10/2019 Aventurero por inquietud y escritor por placer. Viajar no solo es visitar un lugar, sino también conocer sus leyendas. Apasionado del marketing en mis tiempos libre

Alberto Romay

Aventurero por inquietud y escritor por placer. Viajar no solo es visitar un lugar, sino también conocer sus leyendas. Apasionado del marketing en mis tiempos libre

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