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in África, Marruecos

El Ksar de Ait Ben Hadu, una ciudad de momias, gladiadores y dragones

  • 22/03/2020
  • By Alberto Romay
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El Ksar de Ait Ben Hadu, una ciudad de momias, gladiadores y dragones

El Ksar de Ait Ben Hadu es uno de esos sitios que, sin haber estado nunca, nos resulta familiares. Está enclavado en la Ruta de las mil Kasbahs, la que une Errachidía con Ouarzazate. Aunque no está en esta ruta, no nos podemos olvidar del Ksar de Taourirt, tal vez uno de los más bellos del país, que se encuentra al norte del país.

Pero aquí os presentamos al Ksar de Ait Ben Hadu, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987. Situada en medio del Valle del Río Ounila, se encuentra a unos 190 kilómetros de la mágica Marrakech y a 30 kilómetros de Ouarzazate, el pueblo más cercano. Y no extraño que nos resulte familiar, pues ha aparecido en cientos de series y películas.

UNA KASBAH DENTRO DE UN KSAR

La historia del Ksar de Ait Ben Hadu comienza en el siglo XI, pero antes de contar nada más, primero es mejor aclarar un par de conceptos. Si se viaja por esta región se va a ver mucho kasbah y ksar, que son parecidos, pero con un significado un tanto diferente. Ksar, que derivaría de la palabra latina castrum, se refiere a un castillo o ciudad amurallada. Por su parte, kasbah vendría a ser algo así como una casa fortificada. Pero vamos a explicarlo algo mejor.

La kasbah, que se traduciría como alcazaba en español, sería algo así como una ciudadela, un recinto defensivo en caso de ataque. Era un recinto fortificado, de carácter urbano, cuya función era servir de residencia a un gobernador cuando lo que necesitaba era defender un pequeño lugar y sus contornos. Solía ser un espacio pequeño que tenía algunos soldados para resguardarla.

El ksar, que se traduciría como alcázar al español, en cambio, es una ampliación de lo anterior. Es un castillo o una ciudad amurallada. Es un espacio mucho más amplio y, mientras que la kasbah era solo defensiva, dentro del ksar podíamos encontrar casas, comercios, talleres… Lo normal es que todo ksar tuviera su kasbah, que era a donde la gente se iba a refugiar en último caso cuando eran atacados.

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Imagen desde el río de la ciudad
LA CIUDAD FORTIFICADA DE LA TRIBU DE LOS BEN HADU

Como decíamos, los orígenes del Ksar de Ait Ben Hadu hay que situarlos en el siglo XI. Aunque no es una fecha exacta, sí que es la más probable. Otras versiones lo datan antes, en el 757 d.C. por parte de Ben-Haddou, cuya tumba se encontraría no muy lejos del pueblo.

En el siglo XI, Marruecos ya llevaba varios siglos bajo el dominio árabe de Bagdad. Pero este dominio, que al principio había sido rígido, empezó a resquebrajarse. El testigo lo recogieron varias tribus que empezaron a imponer su dominio en la región y expandirse. Las más importantes fueron dos bereberes, los almohades y los almorávides.

Sería bajo el dominio de estos segundos cuando habrían construido la ciudad de Ksar de Ait Ben Hadu a la orilla del río Ounila. Hay poca información sobre su origen, pero una pista nos la podría dar el tamazight, el idioma hablado por los amazigh. Este es el nombre con el que se denominan los pobladores originales del norte de África y sus descendientes. Aunque, normalmente, suelen ser más conocidos como bereberes, un término que a ellos no les gusta. Pues en tamazight, Aït significa tribu, por lo que el nombre de la ciudad se podría traducir como la Ciudad Fortificada de la tribu de los Ben Hadu.

Por aquel entonces, Ait Ben Hadu no serían más que unas pocas casas de abobe que vivirían del pastoreo. Con el paso de los años también darían posada y fonda a los comerciantes que harían la ruta comercial transahariana. Ésta es la que unía Sudán, en la otra punta de África, con las ciudades imperiales de Marrakech, Fez y Meknès.

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Imagen del atardecer desde un rincón del pueblo. Fatine Hamza
EL SAQUEO DE UNOS ÁRBOLES FRUTALES

Estos primeros habitantes instalaron la ciudad en la cima de una colina para escapar así de los vientos glaciares de las montañas. De esta manera, además, aprovechaban mejor la luz del sol. Además, poco a poco, fueron cambiando el pastoreo por la agricultura ya que, a pesar de ser la entrada al desierto, el Ksar de Ait Ben Hadu esta bañado por el río Ounila.

La tierra es de poca vegetación, pero abundan las palmeras datileras, las higueras, los naranjos y los limoneros. Pero no son los únicos, ya que también puedes encontrar otros árboles frutales como el almendro o el manzano. Es por eso que éste, como otros ksar, surgiera en un lugar estratégico cerca de un río u oasis. Y, al encontrarse en una de las rutas comerciales más importantes del pasado, se desarrollo rápido.

Al ser un paso obligado de las caravanas comerciales, empezaron a acumular riquezas. Al amparo de éstas, las tribus del desierto la empezaron a ver como un lugar apetitoso, por lo que empezaron a saquearla. Los habitantes tenían la necesidad de defenderla, por lo que construyeron la muralla defensiva que rodea la ciudad. Para ello utilizaron el material que tenían más a mano, el adobe.

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Vista desde el barrio popular
CUANDO LOS POBRES TENÍAN UNA MEJOR VISTA

Gracias a esas murallas defensivas, la ciudad se pudo desarrollar mucho más. De ese desarrollo apareció la doble división del pueblo que hoy encontramos. Por un lado está el barrio popular, en la parte alta. Esta zona tiene casas muy sencillas de una o dos plantas que no tienen casi ornamentación. Es aquí donde podemos encontrar la plaza pública, la mezquita y la escuela coránica. No muy lejos de esta se encuentra el barrio judío, aunque este se halla en bastante peor estado de conservación.

En la parte baja del pueblo está el barrio aristocrático. Estas casas están ricamente decoradas y su altura varía mucho, pero algunas logran tener hasta 5 plantas. Son muchas de estas, junto a las dos puertas de entrada al pueblo, la que le da ese toque tan característico al Ksar de Ait Ben Hadu.

En lo alto de la montaña es donde se sitúa el granero. Éste era el lugar más preciado del pueblo y por eso se situó en el lugar más inaccesible. En caso de sufrir algún asalto, sería el emplazamiento más fácil de poder defender. A las puertas del desierto y en una tierra árida, el alimento y el agua eran los dos productos más preciados que tenían. De ahí la necesidad de protegerlos bien. Hoy en día, desde aquí arriba, es donde se pueden ver las mejores puestas de sol.

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En lo alto podemos ver el granero, el lugar más importante durante su periodo de esplendor
CUANDO LOS ENEMIGOS DEBILITAN AL MEJOR POSTOR

Con unas defensas mejoradas, el pueblo logró aguantar las embestidas de los pueblos del desierto. Pero con el paso de los años, los enemigos se acumulaban. El poder de los almorávides disminuía a pasos agigantados. La influencia que tenían en la península Ibérica cayó hasta perder su último reducto, Granada, en 1492. Los Banu Marin, sus aliados naturales y que habitaban el actual Marruecos, no estaban mucho mejor, pues estaban envueltos en una guerra civil.

Con la caída de ambos, los enemigos empezaron a acumularse en los puertos marroquíes. Españoles, portugueses y franceses veían con goloso apetito esta pérdida de poder. Aunque no se adentraron mucho tierra adentro, el menor poder de Marrakech hizo que la ruta transahariana empezara a decaer.

Esta ruta todavía logra tener cierta importancia comercial durante la dinastía de los wattásidas. Pero, la caída de esta tribu bereber en el siglo XVI, lleva acarreada casi su completa desaparición. Esta ruta comercial, que tanta importancia había tenido en el pasado, deja paso a la ruta marítima, mucho más rápida y económica.

Es por eso por lo que el Ksar de Ait Ben Hadu empieza a perder población. Aunque esta pérdida fue mucho menos notable que en otros pueblos de alrededor, sus días de gloria habían quedado ya bastante lejos.

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Parte de la muralla que rodea la ciudad
LA FALTA DE MANTENIMIENTO EN UN ESPACIO VACÍO

Fueron muchos los habitantes que se marcharon de la ciudad, dejando las casas vacías. El mayor problema venía que, al ser casas de adobe, necesitan un mantenimiento continuo. Pero al no haber gente, muchas de estas casas empezaron a sufrir daños estructurales. El gobierno de Marruecos tardó mucho en reaccionar, ya que no fue hasta mediados del siglo XX cuando intentó poner un poco de orden.

Pero para aquel entonces, solo eran 10 familias las que se habían quedado a vivir dentro del recinto amurallado del Ksar de Ait Ben Hadu. Muchos habían cruzado el río y se habían instalado en la parte nueva, mucho más cerca de la carretera. Aunque hay un puente que comunica ambas ciudades, todavía hay mucha gente, sobre todo turistas, que usan el paso de sacos de arena que hay sobre el lecho del río.

El problema venía porque el mantenimiento de cada casa lo llevaban a cabo las familias que en ellas habitaban. Pero al estar muchas vacías, esas reformas tan necesarias no se llevaban a cabo. El adobe, aunque resistente, necesita un especial cuidado que no recibía. Pero varias cosas ayudaron a cambiar eso.

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Esta es la postal más conocida de Ait Ben Hadu
¿TE SABES ESE DE LA MOMIA, EL GLADIADOR, EL CRUZADO Y LA MADRE DE DRAGONES?

En 1953, aún bajo protectorado francés, las autoridades protegieron este lugar. Pero no fue hasta 1987 cuando fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Esto significó un gran respaldo, ya que se reconocía el especial valor que tenía esta joya de la arquitectura presahariana.

La vida de Thomas Edward Lawrence fue apasionante. Pero, cuando se llevó al cine nadie en el Ksar de Ait Ben Hadu podría decir que esta ciudad sería famosa gracias a ella. Bajo el título de Lawrence de Arabia, esta película de 1962, fue la primera de muchas. De hecho, el Atlas Studios no está muy lejos de la ciudad.

Tras ella llegaron nuevas superproducciones como Jesús de Nazaret (1977) o La joya del Nilo (1985). Pero en los tiempos más recientes es cuando se ha llevado un mayor impulso con películas tan famosas como La Momia, Gladiator, Alejandro Magno, Sahara, El reino de los cielos o Prince of Persia: Las arenas del tiempo.

Más reciente es, sin duda, Juego de Tronos. En esta serie, que recrea la mágica ciudad de Yunkai, se puede ver de forma perfecta la forma de las murallas de la ciudad. Otra buena excusa para visitarla…si es que no había suficientes ya.

By Alberto Romay, 22/03/2020 Aventurero por inquietud y escritor por placer. Viajar no solo es visitar un lugar, sino también conocer sus leyendas. Apasionado del marketing en mis tiempos libre

Alberto Romay

Aventurero por inquietud y escritor por placer. Viajar no solo es visitar un lugar, sino también conocer sus leyendas. Apasionado del marketing en mis tiempos libre

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