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in América, México

La pirámide de Kukulkán, el Caracol y el Templo de los Guerreros

  • 04/03/2020
  • By Alberto Romay
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La pirámide de Kukulkán, el Caracol y el Templo de los Guerreros

En su época de mayor esplendor, Chichén Itzá llegó a abarcar unos 25 km² de extensión. Fue un importante centro religioso, cultural y administrativo en cuyo medio se alzaba majestuoso la pirámide de Kukulkán, que proviene del maya: k’ukulk’an o Serpiente Emplumada. A su alrededor hay una enorme explanada en donde llegaron a vivir entre 50 mil y 100 mil personas.

El monumento, también llamado El Castillo, es una enorme pirámide en cuya cima hay un templo dedicado al propio Kukulkán, mientras que a los pies de la escalera norte hay dos colosales cabezas de serpientes emplumadas. Éste es un equivalente a Quetzalcóatl, que está considerado el dios principal del panteón méxica. Además, en el año 2007 fue reconocido como una de las 7 maravillas de la actualidad.

LAS CARACTERÍSTICAS DE LA PIRÁMIDE DE KUKULKÁN

Es el corazón de la ciudad, además de ser el edifico más grande e imponente del conjunto. Llamado el Castillo por los conquistadores españoles, ya que era lo más parecido a este tipo de edificio que habían visto en Mesoamérica, su antigüedad es difícil de estimar. Se cree que se pudo construir entre el 650 al 800 d.C. aunque, lo más aceptado, es que se construyera en el siglo XII, cuando los toltecas ya habían conquistado la zona.

A pesar de lo imponente de esta pirámide, tiene unas dimensiones pequeñas comparadas con otras, como la Gran Pirámide de Giza. Pero hay que recordar que los mayas no conocían la rueda ni tenían animales de tiro, por lo que fue la fuerza humana la que alzó esta estructura. Aún así, posee una base de 55,3 metros y una altura de casi 30 metros, si incluimos el templete dedicado a Kukulkán, además de 60 mil toneladas de peso.

Esta pirámide está construida sobre un cenote situado justo en medio de los otros 4 que bordean Chichén Itzá y que fue descubierto hace poco. Se cree que los mayas ya sabían de la existencia de ese elemento y que, por eso mismo, lo levantaron ahí.

UN CALENDARIO TRIDIMENSIONAL Y UNA TRIPLE PIRÁMIDE

Cuando se estudia con un poco más de profundidad la pirámide, se entiende mucho mejor la grandeza del edificio. Lo primero que llama la atención es que no es una pirámide, sino tres. Cada una guarda en el interior a la otra. La más pequeña, descubierta muy recientemente, mide 10 metros de altura y la mediana el doble. Éstas no solo sirven como base, sino que también le sirve de soporte para las otras. La segunda, además, está dedicada al dios Chac-Mool, ya que se halló una estatua suya en el interior, junto a un jaguar con piedras de jade en los ojos.

Además de eso, es un enorme calendario tridimensional de piedra caliza ya que cada uno de los elementos representa una parte del calendario. De esa manera, cada cara de la pirámide cuenta con nueve plataformas que están divididas en dos secciones por la escalera central. Si multiplicamos esas dos secciones por las 9 plataformas, obtenemos 18, que son los meses del calendario lunar maya. Además, cada escalera central cuenta con 91 escalones. Si sumamos todas las escaleras de las cuatro caras y le añadimos la última, la del dintel de entrada al templo de Kukulkán, obtenemos los 365 días del año solar. Por si esto fuera poco, en cada fachada hay 52 tableros, que son el número de años que componía para los mayas un ciclo temporal, que es cuando el calendario lunar y el solar volvían a coincidir.

CUANDO EL DIÓS KUKULKÁN VUELVE A LA TIERRA… Y AL CIELO

Uno de los momentos más esperados del año por todos los visitantes son los equinoccios solares. Durante estos fenómenos, que son cuando el sol ilumina de igual forma al hemisferio norte y sur, se produce uno de los efectos más impresionantes, la del dios Kukulkán bajando a la tierra. Durante los atardeceres del 21 de marzo y 22 de septiembre, se observa en la escalera norte de la pirámide un reflejo de siete triángulos de luz invertidos, como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de la pirámide. Cuando se pone el sol se crea la apariencia de una serpiente que serpentea hasta el suelo, donde se encuentra ubicada su cabeza. De esa manera se acaba completando la emblemática serpiente emplumada, el dios Kukulkán. Este proceso gradual dura unos 45 minutos y reúne a miles de personas para poder disfrutarlo.

Pero al igual que el calendario, durante los equinoccios lunares sucede al contrario. De los días 20 al 22 de junio y del 20 al 22 de diciembre, se repite el efecto visual, pero en este caso simulan el ascenso de la serpiente. Durante el amanecer del solsticio de verano sólo se iluminan las caras norte y este de la pirámide, mientras que las caras sur y oeste permanecen en la sombra. En el de invierno ocurre lo contrario, ya que no solo las caras iluminadas son las opuestas, sino que el efecto se produce al atardecer y no al amanecer.

Además, si te da por aplaudir este efecto, o en cualquier otro día del año, mientras estas enfrente de la escalera, el eco reflejado se parece al canto del quetzal, un ave característica de la región, de un plumaje muy colorido.

Chichén Itzá. Pirámide del Kukulkán
En la escalera se puede ver el efecto de las sombras en el equinoccio de primavera. Gobierno de Yucatán
EL JUEGO DE LA PELOTA

Este recinto, el más grande de Mesoamérica, tiene 70 metros de ancho por 169 de largo y se cree que fue construido sobre el 864 d.C. por una inscripción con esa fecha. El juego, que se podría considerar un precursor del fútbol, consistía en meter una pelota de caucho en el aro que está en lo alto del muro, a una altura de 7 metros y medio. Los mayas, que lo llamaban pok-ta-pok, onomatopeya del sonido de la pelota al rebotar contra las paredes, solo podían usar los codos, rodillas y, sobre todo, la cadera. Era un juego muy popular que tenía connotaciones rituales y religiosas.

Pero al igual que los estadios modernos, la gente de Chichén Itzá podía contemplar el juego desde las dos tribunas que hay situadas en los lados cortos de la cancha. En una de las paredes hay bajorrelieves que representan la creación de árboles, animales y flores mientras que en otra, en sus decoraciones, se ve el carácter ceremonial del juego. Hay representados trece personajes que llevan a cabo otros tantos movimientos del sol, desde el alba hasta el ocaso. Estos se mezclan con escenas del juego y de sacrificios humanos. Pero además la respuesta producida por los aplausos da un eco diferente dependiendo desde donde aplaudas.

Adosado al muro externo del Juego de Pelota se construyó el templo de los Jaguares, decorado igualmente con magníficos bajorrelieves. La parte posterior del edificio da al terreno de juego y uno de sus lados se abre a la plaza central. La sala superior se utilizaba como habitación ritual durante el juego de pelota.

Chichén Itzá. Pirámide del Kukulkán
Por este aro tenía que pasar la pelota de caucho. Secretaría de Turismo del Yucatán
EL CARACOL

Algo alejado del grupo central de la pirámide de Kukulkán, se encuentra este edificio único en el mundo maya. Se divide en tres partes, la Torre, que es un edificio de planta circular, y dos plataformas o terrazas en rectángulo sobrepuestas una encima de la otra. Dentro de la torre se hallaba una estrecha escalera de caracol, que es la que le da nombre a este edificio.

Se cree que era un observatorio que utilizaban para analizar y cartografiar el firmamento. Ello les permitía predecir y planificar las cosechas, así como predecir el momento oportuno para ir a la guerra. La idea de que era un observatorio se debe a que, al estar a mayor altura que la vegetación les proporcionaba una vista limpia del cielo y que, toda su estructura, está alineada con los cuerpos celestes. Así, la escalera principal apunta al planeta Venus y, de las tres ventanas que sobreviven, dos de ellas están alineadas con los cuadrantes de Venus y una con el sur astronómico.

Chichén Itzá. Pirámide del Kukulkán
El observatorio o Caracol. Andreas Schau
TEMPLO DE LOS GUERREROS Y PATIO DE LAS MIL COLUMNAS

Llamado así por los motivos bélicos de sus murales, está situado en el lado oriental de la gran plaza. Tiene planta cuadrada de 40 metros de lado y está dividido en cuatro plataformas y una gran escalera orientada hacia el oeste. Al subir esta escalera, se accede al templo por una gran puerta, en cuya entrada hay dos columnas en forma de serpiente. Aquí también te puedes encontrar con otras figuras, llamadas Atlantes, que parecen sostener un banco.

Dentro se encuentra un templo de un periodo anterior en donde hay varias estatuas de Chac-Mool. Una de ellas sostiene sobre su vientre una bandeja donde se depositaban ofrendas. Éstas eran muy variadas y se creen que podían variaban desde pulque, una bebida tradicional, hasta los corazones y la sangre de las víctimas de los sacrificios.

El templo está rodeado por diferentes tipos de columnas, las cuales son conocidas como Patio de las Mil Columnas y que conecta con otros emplazamientos de la ciudad y que tienen talladas figuras de la vida militar y cotidiana de Chichén Itzá. Antaño estaban cubiertas por una bóveda que no ha sobrevivido al paso del tiempo.

Chichén Itzá. Pirámide del Kukulkán
Patio de las mil columnas. Anton Master
OTROS EDIFICIOS Y EL CENOTE SAGRADO

Al norte de Chichén Itzá se encuentra el Cenote Sagrado, que fue considera así pues creían que el dios de la lluvia vivía dentro. En él se hacían rituales y sacrificios, incluidos humanos, pues se encontraron bastantes huesos dentro, muchos de niños, entre piezas de oro y jade. Sobre todo en la época en la que Edward Thompson lo dragó por primera vez.

Además de éstos puedes encontrar muchos más edificios como el Templo de las Águilas y Jaguares, llamado así por los relieves que muestran a estos animales devorando corazones humanos, el Templo de Venus, que tiene grabados de este planeta, el Edificio de las Monjas, que recibe su nombre porque cuando llegaron los españoles vieron que eran mujeres la que lo habitaban, o el Chichanchob, también llamado Casa Colorada.

Para hacerlo todo más sencillo, si quieres realizar una visita virtual por algunos de los edificios de Chichén Itzá solo tienes que pinchar en este enlace

By Alberto Romay, 04/03/2020 Aventurero por inquietud y escritor por placer. Viajar no solo es visitar un lugar, sino también conocer sus leyendas. Apasionado del marketing en mis tiempos libre
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Alberto Romay

Aventurero por inquietud y escritor por placer. Viajar no solo es visitar un lugar, sino también conocer sus leyendas. Apasionado del marketing en mis tiempos libre

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