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in Europa, Turquía

La Mezquita Azul de Estambul para expiar los pecados

  • 04/01/2020
  • By Alberto Romay
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La Mezquita Azul de Estambul para expiar los pecados

Estambul es considerada una de las ciudades más bellas de Europa. Es una ciudad de choque de culturas entre lo islámico, lo occidental y la antigua herencia bizantina. Dentro de ella, pocos parques se pueden comparar con la belleza de las vistas desde el Parque Sultan Ahmet. Éste cuenta con dos de las edificaciones religiosas más impresionantes que jamás se hayan construido: la Mezquita Azul y la Basílica de Santa Sofía.

Su nombre oficial es mezquita del Sultán Ahmed, escrito como Sultanahmed Camii en turco. Debe su nombre al color azul vivo de los 20.000 azulejos de Iznik (o Nicea) que decoran las cúpulas y su parte superior. Su emplazamiento no es casual, ya que está situada frente a Santa Sofía, en el centro de la ciudad y muy cerca del Palacio Topkapi. Además, desde su ubicación, la Mezquita Azul tiene el control de los dos mares que rodean la ciudad, el Negro y el de Mármara. Ambos están conectados con el Mediterráneo por el estrecho de Dardanelos, un paso estratégico a lo largo de la historia.

ENTRE TRANSILVANIA Y PERSIA

El origen de la mezquita se encuentra muy lejos de Estambul, entre Transilvania (Rumanía) y Persia. En Rumanía se enmarca dentro de la guerra de los Quince Años (1591-1606) y tras la paz de Zsitvatorok. Ésta la firmaron el Imperio de los Habsburgo y el Otomano tras la guerra de independencia llevada a cabo por Esteban Bocskai (1604-1606).

En esta paz, los turcos renunciaban a cobrar impuestos a los húngaros y no habría intervenciones militares por un periodo de 10 años. Aunque, como solía pasar en esa época, pocas veces se cumplía. Esta paz le vino bien a ambos bandos ya que acababan así con una guerra en la que habían invertido muchos recursos y vidas, para acabar en tablas.

La segunda parte se encuentra a más del doble de distancia que la anterior. Los turcos, en las luchas que también mantenían contra el Imperio safávida en Persia (1603 y 1605), habían sufrido una serie de derrotas. Abbas el Grande, el gobernante safávida, les había arrebatado a los turcos Iraq (hasta Basora), y Azerbaiyán. Años más tarde, en una incipiente pero imparable decadencia del imperio, también tuvieron que cederle Shirvan y el Kurdistán.

Vista Exterior de la Mezquita Azul, Estambul, Turquía
Vista exterior de la Mezquita. Pablocba
CUANDO EL SULTÁN HIZO OÍDOS SORDOS A LAS PROTESTAS

En ese periodo el sultán era Ahmed I el que se encontraba en el trono. Había llegado a él a la temprana edad de 14 años y gobernó con gran aceptación popular. Tuvo la idea de crear un edificio como acto expiatorio por los pecados cometidos tras las últimas derrotas sufridas en campo de batalla. Esta sería la primera mezquita que construirían después de casi 40 años sin levantar ningún templo de importancia.

Y para ello no escatimó en recursos, ya que la elección de los materiales fue considerada de la mayor importancia. Es por eso por lo que se incluyeron materiales y adornos de las zonas más significativas de Europa, Asia y África. Pero no todo podían ser buenas noticias ya que, para levantarla, se utilizó el dinero de las arcas públicas, con el malestar que eso generó.

Tras varias derrotas cosechadas en Persia y una paz dudosa en Transilvania, el sultán Ahmed I creyó que era hora de expiar los pecados creando una maravilla para honrar a Alá

Anteriormente, cuando se quería construir un monumento de estas características, se solía hacer con el dinero de los botines de guerra. Pero el ejército del Imperio Otomano, tras todas esas derrotas, había dejado las arcas vacías. La obtención del dinero se obtuvo subiendo los impuesto, lo que provocó gran cantidad de protestas entre sus súbditos. Los que más protestaron fueron los Ulemas, un grupo musulmán dedicado al estudio del Corán y que era el dominante en aquel periodo. Estos intentaron parar la construcción, no solo por la subida de impuestos, sino también porque sentían que habían vulnerado un lugar sagrado. Pero a pesar de todas estas protestas, Ahmed I las desoyó y continuó con las obras.

DERRUMBAR UN PALACIO PARA CONSTRUIR UNA MEZQUITA

Su construcción comenzó en 1609 por parte del arquitecto Sedefkar Mehmet Aga, el que fue aprendiz del gran maestro de la época. Este arquitecto, llamado Mimar Sinan, es uno de los más prolíficos de la historia y el gran arquitecto del imperio Otomano. A pesar de que solo se tardaron 8 años en ser inaugurado (el templo se acabó de construir bajo el mandado de su sucesor Mustafá I), necesitaron un gran desembolso inicial para comenzar a edificarla.

Esto fue así porque emplazamiento que consideraban más adecuado eran los jardines del Palacio Topkapi. Aunque, finalmente, se tuvo que ocupar un terreno donde estaba ubicado el Gran Palacio de Constantinopla, que tuvo que ser comprado. Una parte fue hecha sobre los cimientos del antiguo palacio, pero también fue necesario demoler parte algunos de los edificios que existían alrededor. Entre estos edificios demolidos estaba hipódromo, que ya estaba en desuso. Todo esto era debido al enorme tamaño que iba a abarcar la Mezquita Azul. El terreno del Palacio fue adquirido a la Princesa Ayşe, por una cantidad cercana a las 30.000 monedas de oro, una autentica fortuna.

Vista Interior del Sultanahmed Camii en Estambul
Vista Interior donde se puede apreciar la tonalidad azul. Pixabay

El mismo sultán se encargó personalmente de supervisar las obras. Así, varios días a la semana se pasaba por ella e indicaba cómo deseaba que fuera su estilo, de manera que el arquitecto Sedefkar Mehmet Aga, desarrollo el proyecto con el objeto de complacer al sultán. Para que le resultara más cómodo al Sultán y, también para la logística de la obra, los talleres para la preparación de los materiales se ubicaron dentro de la propia mezquita. En ella se prepararon las baldosas usadas en su construcción y también las alfombras que adornan las estancias. Por otra parte, todo lo que no se podía obtener cerca, se traía de fuera. Así, se importó madera muy resistente (de regiones como Italia o Inglaterra), las vidrieras, que fueron traídos de Venecia y también los cristales de las lámparas de aceite, que procedieron del exterior.

CUANDO VES UN EJEMPLO, PERO NO LA OBRA FINAL

El proyectó se plasmó en una edición de ocho gruesos volúmenes para explicar la organización de su construcción y que hoy día se encuentra en la biblioteca del palacio de Topkapi, no muy lejos de donde se encuentra la Mezquita Azul.

La inauguración de la obra fue en el año de 1617 (aunque en la puerta de entrada refleja 1616), cuando el Ahmed I rezó por primera vez en la sala principal, donde oró y llevó a cabo una bendición. Sin embargo fue en ese 1617 cuando se acabó completamente la mezquita. El sultán, por desgracia, nunca la llegaría a verla completa ya que había muerto de tifus semanas antes, a la edad de 28 años. Hoy en día su tumba se encuentra dentro de la propia mezquita, en un área llamada Kulliye.

Junto a la Mezquita Azul, fueron también construidos otros edificios, como eran una madraza (es una escuela, generalmente coránica), un asilo, un lugar para la venta de artesanía, un kervansaray (que es un alojamiento para camellos), una fuente y un külliye (que es un complejo social y religioso).

Vista de la Cúpula Principal de la Mezquita Azul, Estambul, Turquía
Vista de la cúpula principal con los textos en árabe y sus ventanas
ESTRUCTURA DE LA PLANTA

El diseño de la Mezquita Azul es la culminación de más de dos siglos de evolución de la iglesia bizantina y la mezquita otomana. La mezcla de elementos bizantinos de la cercana Hagia Sophia con la arquitectura islámica tradicional por parte de Sedefkar Mehmet Aga, logra que sea considerada la última gran mezquita del periodo clásico otomano. El arquitecto logró sintetizar las ideas de su maestro Mimar Sinan en cuanto al impresionante tamaño, majestuosidad y su esplendor, aunque, en su interior, no logró aplicar toda la creatividad que este tenía.

Su estructura, tiene forma de trébol de cuatro hojas, forma un rectángulo de casi 52 por 54 metros. Es, junto a Mezquita de Çamlıca, las dos únicas mezquitas que tienen 6 minaretes en Estambul. Pero, a diferencia de su nueva compañera (inaugurada en el año 2016), cuando la Mezquita Azul fue construida, la única que tenía esta característica era la de La Meca, a la que trata de honrar. Al ser el sultán criticado por presuntuoso y evitar que le quitara protagonismo a la Mezquita de la Kaaba, le agregó un séptimo minarete a la saudí.

Imagen de la planta del Sultanahmed Camii en Estambul
Dibujo hecho a escala de la planta de la Mezquita
EL INTERIOR

La parte interna de la mezquita se elaboró totalmente a mano. Fue aquí donde se colocaron los 21.043 azulejos que se hicieron en la ciudad de Iznik. Ante tal cantidad de azulejos se diseñaron más de cincuenta modelos, entre ellas representaciones de flores y frutas. Además, cuenta con 26 ventanales que alineadas en cinco niveles para un total de 200 vidrieras. Esto permite una perfecta entrada de luz e iluminación. Además, la semicúpula contiene 14 ventanas y, la cúpula central, 28 de vidrio coloreado. Estas últimas fueron un obsequio de la ciudad de Venecia al sultán, pero se cambiaron por versiones más modernas para evitar que las originales se deteriorasen.

Apoyando toda esa entrada de luz se encuentran unas lámparas a baja altura que, en el pasado, estuvieron cubiertas de oro y gemas preciosas. Algunas de esas piedras preciosas saqueadas se encuentran ahora en algunos museos de Estambul. Lo que si se sigue manteniendo son huevos de avestruz que se fijaron para evitar que las arañas hicieran telarañas.

En la decoración, como es costumbre en el arte musulmán, se incluyen estrofas del Corán. Existen un número significativo de ellas hechas por Seyyid Kasim Gubari, considerado como el mejor calígrafo de su época. Estas frases también las puedes ver en las lápidas de las paredes donde se puede leer el nombre de los califas.

Puerta de entrada de la Mezquita Azul, Estambul, Turquía
Puerta de entrada donde se puede ver las cúpulas escalonadas. Pixabay
LA ARQUITECTURA EXTERIOR

En su fachada se refleja la influencia de otra mezquita también ubicada en Estambul, la de Suleymaniye. Ésta fue la más grande de la ciudad hasta la construcción de la Mezquita Çamlıca. Tiene un sistema ascendente de cúpulas y semicúpulas, cada una de ellas reforzada por tres exedras. Finalmente terminan en una inmensa cúpula central de 23,5 metros de diámetro y 43 de altura en el centro. Éstas están reforzadas por cuatro enormes columnas que siguen a las de la mezquita Selim en Edirne. Su tamaño es el doble que la Basílica de Santa Sofía

La entrada, orientada a donde se encontraba el antiguo hipódromo, es muy espaciosa y grande, pero se va estrechando de camino hacia el patio. En la parte superior de la entrada cuelga una inmensa cadena de hierro, que tenía una función importante. Cuando el sultán entraba a caballo, cosa que solo él podía hacer, tenía que agachara la cabeza. Esto se hizo así con el objeto de obligarlo a realizar la reverencia a Alá y como símbolo de humildad.

Finalmente, de los seis minaretes, cuatro de ellos se encuentran en las esquinas de la mezquita. Son estriados y con forma de lápiz, y cuentan con tres terrazas, mientras que los otros dos, al final del patio delantero, sólo tienen dos terrazas. 

By Alberto Romay, 04/01/2020 Aventurero por inquietud y escritor por placer. Viajar no solo es visitar un lugar, sino también conocer sus leyendas. Apasionado del marketing en mis tiempos libre
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Alberto Romay

Aventurero por inquietud y escritor por placer. Viajar no solo es visitar un lugar, sino también conocer sus leyendas. Apasionado del marketing en mis tiempos libre

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